No sé cuando la ministra de
Cultura se reunió con decena y pico de "gurús", "internautas relevantes",
geniecillos de la Red, indispensables de la cosa. González-Sinde les dedicó media hora. El motivo es obvio: yo no fui convocado. A continuación transcribo las dos horas de conversación que sostuve
en privado con la ministra de Cultura.
disclaimer: esta entrevista es inventada, no me cierren el blogMinisterio de Cultura. Madrid. Dos sillas.Angeles González-Sinde: Hola, Juan.
Juan: ...
Angeles: ¿
Enfadado?
Juan:....
Angeles: Huy, qué morritos. Qué tierno eres.
Juan: No me llamaste.
Angeles: Ya. Tampoco llamé a los demás
millones de internautas. Llamé a los que molan, no sé, una
lista que tenemos por ahí.
Juan: Una lista ¿elaborada por quién? ¿Votada
democráticamente? ¿Elegida por quién?
Angeles: No sé.
Fíjate lo democrática que es la Red que sus líderes se eligen a sí mismos.Juan: ¿Y por qué les atendiste sólo media hora? ¿Me extrañabas?
Angeles: Sí, no había ninguno
guapo... Es broma: media hora les di. El motivo es obvio: estamos reunidos por un tema
importante y ellos, como niños, se dedicaban a actualizar sus cuentas de
Twitter. ¿A ti eso te parece serio?
Juan: Evidentemente no, dado que estoy poniendo yo las palabras en tu boca:
no me cierren el blog.Angeles: Es como si me reúno con unos
drogadictos para tratar el tema de los hogares de acogida y se dedican a pintarse rayas sobre la mesa durante toda la reunión. Como si departo con
Valdano y
Butragueño y se pasan toda la charla haciéndose
pases de gol. No sé tú cómo lo ves.
Juan: Ver parlamento ut supra.
Juan: Entremos en materia.
¿De qué coño va todo esto?Angeles: Va de que la coyuntura tecnológica ha posibilitado que determinado material sea accesible sin el concurso del intermediario comercial. Ese material es: música, cine, libros y software.
Juan: ¿Por qué sólo hablamos de
música?
Angeles: Porque la música tiene el
mercado más amplio en lo que a tráfico de soportes se refiere e Internet ha invalidado ese soporte. Eso afecta a varios miles de trabajadores, cuya situación es apocalíptica. El gobierno tiene que hacer algo.
Juan:
¿Por qué a la gente le importan tres cojones los músicos?Angeles: ¿Porque follan más? Ni idea. El gobierno legisla para todos los colectivos. Otro ejemplo: millones de personas se oponen al matrimonio gay; se legisló: apenas se han casado mil parejas, 2.000 personas. No por eso vamos a desamparar a los gays que desean casarse.
Juan: También hay millones de personas que lo apoyan.
Angeles: Eso no deshace mi
argumentación.
Juan: ¿Por qué la defensa de la descarga gratuita tiene cariz
inquierdista?
Angeles: Porque en su discurso se emplea la expresión "
cultura libre", amén de otros clichés en cierta medida demagógicos, como "la mayoría", "el pueblo" o "los
ciudadanos".
Juan:
¿Desde cuando un cedé de Azúcar Moreno es Cultura?Angeles: ¿Y qué es Cultura? ¿Alta, baja cultura? ¿La música es cultura? ¿El fútbol es cultura? Quizá todo lo que hace el ser humano es cultura. La gastronomía.
Todo es cultura.
Juan: Entonces ¿por qué no es gratis comer en El Bulli, ir al Bernabéu y comprar en el Carrefour?
Angeles: Te lo dije más arriba: porque la coyuntura tecnológica no permite "bajarse" un salmón a la plancha. Cultura Gratis significa Ocio Gratis. ¿Por qué? Porque el ocio hoy en día es, sobre todo, audiovisual. Sin embargo, imagina algo como lo que estamos viviendo con los músicos en el terreno del
fútbol, nunca mejor dicho. ¿Crees que sería tan fácil, tan impune? ¿Crees que los grandes magnantes del fútbol iban a dejar que las cosas llegaran a este punto? ¿Crees que los internautas se atreverían contra el fútbol? Pero, por desgracia para nuestro sentido del humor, el fútbol tampoco se puede bajar. La gente lo paga.
Juan: Por no hablar de "las discográficas": el
diablo, oh.
Angeles: Sí, más demagogia. Muy progre. Qué malo es el empresario que se enriquece con el trabajo de los músicos. Los grandes artistas pop de los noventa,
Michael Jackson, Madonna, no hubieran sido posibles sin un inmenso aparato de gestión detrás de ellos. ¿Alguien cree que un producto "cultural" de dimensiones planetarias es posible sin la participación de un "diabólico empresario"? El cine, por ejemplo. ¿Cómo se van a producir películas grandiosas como
La lista de Schindler si no hay detrás un capitalista que espera su ROI?
Juan: ¿Qué pasa con lo de los conciertos?
Angeles: Sencillo. Estamos aún con la música, por lo que, preguntados por cómo va a vivir esta gente, se puede responder: de los conciertos. Imagina de qué va a vivir un actor, un escritor: de qué conciertos. En todo caso, también con los músicos se puede preguntar:
de qué conciertos. En qué salas. A cuántos conciertos va la gente.
Que uno no se compre un cedé no se transforma inmediatamente en que uno se compre una entrada para un concierto. En Madrid hay pequeños cafés donde toca gente que no ha grabado aún un disco; y tocan precisamente con la esperanza de grabarlo. ¿Vamos a echar a esa gente a la calle, al parque? ¿Va a ser rentable dar conciertos ante 50 personas?
Juan: Aparte de que un concierto vale, de media, mucho más que un cedé. Hoy,
Prodigy, 40 euros. Hace meses,
Leonard Cohen, casi 100.
¿Por qué un cedé se considera caro y un concierto, cuanto más vale, mejor parece?Angeles: Esa es una buena pregunta.
Juan: Sigo con lo de la izquierda: ¿no es despiadado, casi ultracapitalista, expresar las opciones de los músicos en términos de:
que den conciertos?
Angeles: Sí. Es como despedir a un trabajador por ser feo, por ser viejo, por estar embarazado, por cualquier motivo "coyuntural" y decirle:
friega escaleras, la vida es dura.
Juan: Cultura gratis.
La gente ama de verdad la cultura, ¿eh?Angeles: Sí, ¿no te has dado cuenta de que, aquí en Madrid, es salir a la calle y escuchar enseguida hablar de
Vila-Matas y
Wittgestein? El Prado, llenito cada día. Los teatros, a rebosar. Todo el mundo sabe quién fue
Segismundo Casado y cuándo fue la batalla de
Pavía. Es obvio que la gente demanda cultura gratis, conocimiento constante. No pueden vivir sin él.
Juan: Ya lo dije en su día: ¿y por qué no es gratis la comida? Yo, que soy rarito,
prefiero un kilo de azúcar moreno a un disco de Azúcar Moreno. ¿Por que no es todo gratis?
Angeles: Porque existe una cosa que hace rodar el mundo: el dinero.
Juan: Ya que estamos en un blog genial de
literatura, qué pasa con los libros.
Angeles:
Que no se venden. Esa suerte tienen los escritores. Nadie se molestaría en teclear en word una novela y colgarla en internet. Y nadie se molestería en leerla. Con el formato digital, la primera molestia ha terminado, pero no por eso va a estar todo el mundo bajándose novelas y leyendo dos al día.
Juan: Otra molestia: escribir novelas.
Angeles: Eso es otro cantar.
La figura del escritor que soporta una situación rayana en la miseria y que, de pronto, triunfa y sale de ella va a terminar. Nadie se va a morir de hambre si no tiene esperanza.Juan: Bueno, puede morirse de hambre pero, si ha escrito una obra maestra que lee todo el mundo a lo mejor le invitan a un café. Vamos,
las palmaditas en la espalda no se las quita nadie.Angeles: Hasta le puede salir un concierto, si vamos a eso.
Juan: Cuál será el
modelo, entonces.
Angeles: Bueno, si atendemos a la historia de la literatura, los escritores pobres surgieron en masa en el
siglo XIX. Antes sólo escribían
los ricos, los nobles, y los patrocinados. Puede que vuelva, por tanto, la figura del
mecenas, que sería el Estado.
Juan: Es como si el Estado ahora le dijera a
Juan Marsé, oyes, Juan, que mis ciudadanos reclaman otro libro tuyo; venga, 50.000 euros y nos lo escribes...
Angeles: Puede ser, al igual que tantos artistas de obra única viven de exponer en galerías internacionales. Sin embargo, y esto te lo digo a ti, que en el congreso no puedo
(nota: esta entrevista es falsa, no me cierren el blog), sin embargo, me da a mí que si la literatura recibiera subvenciones estatales como el cine las recibirían
los mismos que reciben las becas y los premios, es decir: los mafiosos, los avispados, los talentos sociales, nunca los escritores de verdad. Y, por supuesto, se les pagaría para que escribieran, como hace el cine español, sobre
pobremas sociales que nos importan a todos, esto es, los que pone de moda
El País.
Juan: El panorama es estupendo.
Angeles: ¿Puedo
preguntarte yo a ti, Juan?
Juan: Esta noche he quedado, pero llamáme el lunes, a ver.
Angeles: ¿Por qué te inventas esta entrevista, claramente
antipopular?
Juan: Porque a diferencia de todos esos músicos
indies que piensan igual que
Luis Eduardo Aute, pero que no lo dicen porque saben que pierden afecto público, a mí el afecto del público no me importa.
Angeles: ¿Y qué te importa?
Juan:
Decir lo que me da la puta gana.