En este post resumo un libro que resume un milenio (de poesía) que resume un milenio (de vida humana) que resume un milenio (de existencia cósmica) que resume la
eternidad.
Aquí está Dios por tanto, entre párrafo y párrafo; y
Saramago, en este punto.
Meterse en vena óptica mil años de lírica es como tragarse el
aleph entre los copos de avena del desayuno; o los copos de avena de tu coño. Uno iba a la rutina y acaba empachado de
infinito.
Uno iba a leer un libro y lee todos los
libros un poquito.
Hay que decir primero:
Francisco Rico. Quién es F. Rico para salvar los nombres, interrogo. La gente escribe y aspira, pero luego muere, y alguien que no escribió decide que viva o reviva, que yo lo lea o lo ignore, milenio mediante. Claro es:
no se va a decidir a los dados la posteridad, que saldrían 50% mujeres y muchos negros, aunque ni unas ni otros hubieran siquiera escrito. Algún día, sí, el canon lo haremos como
Ikea sus muebles: para todos.
Pero aún no ha llegado ese día y la poesía sigue en pie:
para todos.
Rico dedica una sola página a biografía del canonizado: es brillante, toreo de salón, dato exacto, justo, contextual. Un resumen dentro del resumen, y yo resumo, aquí. Sin embargo, qué felicidad hallar lo errado en el ego ingobernable del doctor: dice: "
de el temprano siglo XX", biografía de
Rilke, página 759. Le tiene uno tanto respeto al doctor que, si nos pone perro con hache (
perroh), dudamos
de nosotros.
¿"De el temprano siglo XX"?
Ahora os cuento la poesía en los últimos mil años. Va.
Según se lee en este tocho de mil páginas,
la poesía primera era de follar. Sólo había dos temas: follamos y morimos, y los poetas, en todas las lenguas y todos los lechos, decían: ¿follamos o morimos?
El tiempo va y viene y vira,
Por días, meses y años,
Y yo, ay, no sé qué diga:
Siempre es igual mi arrebato.
Siempre es igual, siempre el mismo,
Que a una quiero y he querido
A quien no gocé jamás.
(Bernart de Ventadorn)Los poetas, antaño, que no había amor, dice, absurda,
Roudinesco, querían tirarse a unas cuantas mozas, niñas; eran los buenos tiempos: follabas con treceañeras sin ser
Polansky y, a los treinta, eras ya viejo y tenías cosas que decir. Ahora, con treinta, no te dejan decir nada, que eres joven y no sabes; que
para saber hay que arrugarse, dicen.
También eran de argumento débil, los poetas, los romances; porque a la moza se la quieren abotonar (
Umbral) con el dictum de: vas a perder tu belleza, querida,
vente pa lo plano; y ellas, que no respondían, respondían en su mente: no es que no folle, gilipollas, es que no follo contigo, pesao.
Se creen los poetas que la muchacha pierde su beldad in albis del coño: ¡inocentes! Prefieren al
arriero, que trae en su polla las mechas de la vida, el camino.
Luego de estas rijosas estrofas
(XII-XV) llega el
poeta-soldado. Se nota, en las bios, que todo poeta
XV-XVII era un señor de sangre y filo. Cortaba cuerpos en pedazos y luego, en el intermedio, cantaba la belleza de las lilas. Como los nazis, pero sin esas
botas tan sexis, que, antañón, las vestían como putas, a los soldados. Muy ridi.
Seguidamente,
XVIII, la cosa se pone bruma, gris despacho, perro muerto en tinta viva.
John Milton y
Alexander Pope, primer
Goethe: sus preocupaciones elevadas como globos sonda a ver si hay Dios y sabe pincharnos la burbuja del intelecto. Coñazo.
XIX. ¡Nació el amor! Ya lo dijo Roudinesco, tan psiqui. Goethe mismo descubre que las criadas no mueven así el culo por necesidad de fregona, sino por
necesidad de mango. Y dice Goethe: "
No hay nada más sexy que una mujer limpiando la casa". Lo dijo con otras palabras, y además yo no sepo el alemán, que es un idioma para llevar a las chicas a abortar. No me gusta. El alemán. Bueno, alguno es guapo. El alemán.
Y
Lord Byron, y todos esos ingleses con casa de teleraña:
Shelley, Coleridge, Wordsworth: poco a poco van perdiendo el interés por la carne y acaban hablando de tormentas y mitos, pobres mortales.
Asín,
2/2 s. XIX, llega
Baudelaire, la droga y el mariconeo de
Verlaine y
Rimbaud. Los franceses toman la delantera y no hay poesía fuera de París. Ya el verso no lo acuña el rico y el noble, ni el soldado y su reposo; sino gente un poco más normal, tan normal que se drogan bastante y no votan porque no aciertan con la papela y la urna, que está difícil la acrobacia democrática.
Siglo XX. En este siglo el 90% de los poetas que nos lega Rico pasaron por un campo de concentración, o estuvieron
muy concentrados en que les matara alguien. La poesía es ya
política, y no es ya nunca rima y metro, sino desorden y desintegro. Fue el comienzo del fin.
Philip Larkin.
El fin es ahora. Que no hay poesía. Sino miles de poetas, con
padrino.
Los mejores poetas del milenio son (por mis cojones):
Lope de Vega, Baudelaire, Kavafis, TS Eliot y Pessoa. Los mejores poemas del libro:
Fuga de noche, de
Paul Celan; y
Tabaquería, de
Pessoa.
Salen
dos mujeres y un montón de maricas e italianos.
No sale
Teresa de Jesús ni
Aleixandre ni poeta alguno de Andorra. Del 27 (gran cisma):
Lorca y
Guillén.
Sabedlo.
El oficio más viejo del mundo.