“Era una chica que sabía cómo saludar a alguien desde la tercera base.”
Me encanta esta línea. Ahora que he releído el cuento “El hombre que ríe” me he acordado de que, hace tiempo, apunté esta frase en un cuaderno. Lo que me lleva a decir que el famoso cuento del dinosaurio que estaba o dejaba de estar me parece una memez muy digna de nuestro tiempo.
“El hombre que ríe” es un cuento del tipo “recuerdo aquella vez que...” Son textos que dan un poquito de asco, así en general. El tono de “buenos tiempos que ya pasaron”, “juventud perdida” y “¿te acuerdas del sabor de los chicles boomer?” a mí me apesta. Son los típicos textos que escribe gente que perdió su ocasión de suicidarse a tiempo, y ahora tiene que construir en papel los motivos de que no se cortara las venas.
Pero “El hombre que ríe” está bien. Sobre todo porque abundan las frases como la que encabeza este post. Frases inteligentes, irónicas, sorprendentes. La historia va de unos chavales que juegan al béisbol. Tienen un cuidador que mola mucho. Les cuenta historias. “El hombre que ríe” es la más exitosa. Es una especie de Lupin Mutante, el hombre que ríe, y va por ahí delinquiendo o algo. El caso es que China tiene frontera con París: este es el asunto clave.
Luego hay una chica, Mary Hudson, que tiene un polvazo. Es la novia del jefe y se sube al autobús para jugar con los chicos al béisbol. Juega bien, la tía, porque sólo viene a jugar cuando le toca dentista, y normalmente los dentistas le dejan a uno unas ganas enormes de batear pelotas.
Luego la chica y el cuidador cortan y, paralela-simbólicamente, el hombre que ríe desaparece de la vida de los niños, en un último episodio de su historia totalmente sangriento, muy Rasca y Pica.
No entiendo muy bien qué tiene que ver el hombre que ríe con la chica que sabe saludarte desde la tercera base. Preferiría que la chica porcentualmente ocupara más páginas que el hombre que ríe. Preferiría que el cuento se llamara Mary Hudson.
Pero fue agradable mientras duró, como la adolescencia.
camino:
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3 comentarios:
juanito, se te han quedado las referencias al camino a seguir muy feas y no sirven de enlace.
a mí este cuento me dejó bastante fría
no he dicho nada...
Y eso que no sabes en qué consiste el beisbol; si supieras verías que es la hostia, porque la tercera base...Ese Paul Auster que tanto odias te lo podría explicar, o Stephen Jay Gould, o David Mamet
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