martes 28 de agosto de 2007

Francisco Umbral

La verdad es que, bajo el epígrafe "Francisco Umbral", lo que viene primero a mi cabeza es el odio que generó y la cantidad de compañeros de profesión (literaria) que le dedicaron insultos, menosprecios y anatemas.

Javier Marías, especialmente. En el primer libro que recopilaba los artículos de Marías había por lo menos 4 dedicados a Umbral. Javier Marías le acusaba de soez y, al mismo tiempo, de cursi. En uno de esos artículos de Marías aprendí una palabra: refitolero. Vamos, que cuando Umbral se ponía lírico (cuando Umbral se ponía Umbral) a Marías le resultaba feminoide, milhojista, una cosa muy blandiblú.

Luego me acuerdo de Arturo Pérez Reverte, más reciente en sus puñaladas, que incluían nuevos modos de odiar a Umbral: que si no se le traduce al extranjero, que si en España vende poco; que si se acostaba con mujeres de otros; que si era cobarde.

También me viene a mente Roberto Bolaño, en su decálogo o algo así sobre el cuento. "No leer a Umbral", decía. Y en una entrevista en El Cultural, al ser preguntado por prestigios falsos, señalaba sin dudarlo a Francisco Umbral.

Habrá más. El tipo de la Fiera Literaria (Viñó, ¿Martín o García?) también daba a entender que Umbral, su obra, no valía nada.

Curiosa campaña la que uno, como espectador del jaleo literario, ha ido viendo desde los tiempos universitarios. Tiempos, precisamente, en los que yo empecé a leer a Umbral, Madrid 650, primero; luego: Las ninfas, Mortal y Rosa. Luego: prácticamente todo.

Me gustaba, de entrada; no le cogí el punto hasta sus libros de los años setenta. Me pareció, con Madrid 650 y por ahí, un Henry Miller castizo: había mucho sexo, algunas ideas, nada más. Sólo en Mortal y Rosa, Las ninfas o El giocondo, calibré mi juicio sobre este escritor, al punto de considerar muy errada mi primera impresión, la que lo agrupaba con Henry Miller.

Umbral tiene un estilo generación del 27 con Neruda. Umbral pone en prosa (sin duda, para cobrarla) la poética de Aleixandre y Neruda, un surrealismo politoxicómano de eufonía. No hay mucho más. Salvo influencias del ritmo eléctrico de Agustín de Foxá y maneras para artículos de González Ruano. La figura de Mariano José de Larra, por ejemplo, es puramente referencial: Umbral no escribe para eso que escribía Larra, para diagnosticar la sociedad; Umbral escribe para hablar de sí mismo.

Umbral, realmente, se construye a sí mismo en prosa. Indaga sonidos, indaga imágenes, ideas directas (Umbral piensa muy bien, pero no de manera constructiva: por eso es escritor y no ensayista), y, sobre todo, indaga el dolor.

Umbral viene del la orfandad y la miseria, de exilios varios, de necesidad de éxito. Sinvergüenza, intrigante, egoísta, malo, Umbral rompe el molde de su vida (ser, no sé, kioskero en Valladolid) para dar por el culo a su destino: su vida es la biografía del éxito, la anatomía del triunfo, la historia de una imposición.

Francisco Umbral es escritor porque él quiere ser escritor; sus libros son literatura porque él impone que lo son. Umbral crea un pacto poco común con la Historia: recuérdame no por lo que recibes leyendo mis libros, sino por todo lo que me desangro cuando los escribo. Lo de Umbral no es una bibliografía, es un sacrificio.

Por supuesto a mí me encanta Umbral, así en general, como adorador de un idioma, como devoto de la estética de la palabra, la exploración del significado y el desenmascaramiento (desprecio) de la ficción. Me parece un autor canónico.

Umbral es el escritor. Eso es lo que importa. Frente al batallón casi vulgar y desde luego nutridísimo de gente que tiene algo que contar, Umbral no tiene que contar nada: se tiene a sí mismo para generar texto, para dar señales de vida mientras escribe. Su obra, su presencia bibliotecaria y periodística, es fascinante a pesar de su calidad, a pesar de su interés, a pesar de sus logros, porque la pulsión de Umbral no es intelectual, no está ahí porque valga ni porque establezca juicios que a alguien le importan; Umbral está ahí porque necesita ser por escrito. Incluso si escribiera mal, si no dijera nada interesante, si toda su obra fuera un montón de mierda, Umbral es imprescindible, porque con él la literatura encuentra su verdad última: escribo para abrirme en canal.

A su lado, claro, Javier Marías es mucho mejor novelista. Incluso el chulito de Pérez Reverte es mucho mejor novelista. Pero estos dos, de cara a lo que importa, que es reivindicar lo humano desde la palabra, apenas valen nada. Son profesionales. Hacen libros. Umbral no hace libros. No es un profesional. Estoy seguro, de hecho, de que no sabé ni cómo hace sus libros.

Hay pocos ejemplos más precisos de aquello tan manido de Whitman de que quien toca este libro está tocando un hombre. Tocar la obra de Umbral es tocar la basura, la miseria, el dolor, el ego delirante, la obsesión sexual, el machismo, el amor imposible, el hijo muerto, la ambición y la mezquindad.

Despreciar la obra de Umbral es negar la literatura.








(en casos así es necesario decirlo; volver a decirlo: yo estoy con Umbral.)

63 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Muerto? ¿Estás muerto?

L. (yo también estoy con)

Anónimo dijo...

Ha muerto el mejor escritor español del siglo XX y, probablemente, del XXI. Era mejor que yo, el cabrón.
Don Camilo.
PD: ¡una caldereta!

peke dijo...

¿Ha muerto Umbral? ¿Estás seguro?

peke dijo...

Perdón por la pregunta; acabo de comprobarlo en la prensa.

Curiosisimo dijo...

Estoy de acuerdo con lo que has escrito. El amigo Umbral era grande entre los grandes. Tiene libros inmortales. En uno de los encuentros digitales de El Mundo le preguntan:¿Que piensa de los escritores que tardan varios años en escribir un libro? Y responde:Pues pienso que debieran dejarlo y meterse en un banco.
Estoy básicamente de acuerdo.

Juan dijo...

Curiosísimo, ¿cómo es que te gusta Umbral si no cuenta historias? Es casi un Julio Medem del idioma...

Responde: no te escabullas...

Anónimo dijo...

En tu lista de injurias dedicadas se te olvidó la muy asesina (por acertada) de "prosa sonajero" que le dedicó Marsé.

No es buena la comparación, juan, salvo por una cosa en común. Julio Medem es un genio visual, un creador de imágenes, y Umbral de las palabras. Pero Medem es mucho más naif y simplón en sus "mensajes" de "intelectual" de nivel de bachillerato (aunque sea psiquiatra) que Umbral, nada didáctico y que se puso a sí mismo de prota, como Baudelaire, su verdadero referente y no Larra.

Se te olvidó mencionar además que Umbral no sólo era detestado por su increible y fácil talento de Mozart de Milos Forman que dejaba a todos los demás plumillas en pelotas a lo Salieri, sino que era un indivíduo muy borde, muy crispado, orgulloso y soberbio, permanentemente agraviado y obesionado por no ser suficientemente reconocido. Es decir, un coñazo de persona. Como tú, algo como yo.

En cuanto a tu contraposición entre contar y no contar historias (evidentemente no era novelista, aunque lo intentó en sus peores libros) y la superioridad artística de esta última opción, simplemente es una soplapollez, puesto que hay genios en ambas tendencias.

Dicen que publicó unos setenta libros; seis o siete, incluyendo una biografía absolutamente parcial y genial de Larra y su Mortal y rosa, son simplemente prodigios. No es mal porcentaje.

L. (El artista antes conocido como Lansky)

agente_naranja dijo...

Pues será por mi ignorancia, pero yo no considero ni a Marías ni a Pérez-Reverte buenos novelistas. El uno porque se mira demasiado el ombligo como para preocuparse por lo que escribe, el otro porque tiene tendencia a hacer novelas clónicas (así que en todo caso tendrá una buena novela, pero no más).

A mí también me gusta Umbral. No sé por qué (rara vez sé por qué me gustan los escritores que me gustan), pero el caso es que me gusta mucho. Mucho más que Cela, por ejemplo. Aunque no tanto como Delibes.

Jo, ya me he vuelto a liar yo sola.

Besos

Anónimo dijo...

No, Agente Naranja, no creo que te hayas líado. Yo creo, precisamente, que Umbral perdió parte de su "Norte" ¨¿de Castilla?) -no todo, porque el mismo era su polo magnético- cuando sustituyó a un mentor como Delibes (el mejor novelista, ese sí, de su generación) por otro como Cela. Salió perdiendo en el cambio, humana y literariamente, pero ganó influencias, que era lo que buscada desesperadamente Umbral. Un Umbral que por fin ya es póstumo, como el diría.

L. (etc.)

curiosisimo dijo...

Joder, Juan, eso es como si me preguntas: ¿Por qué te gusta Graham Greene y no te gusta Ildefonso Falcones si los dos son partidarios de contar historias? Es una pregunta tramposa. Pero la respondo. Umbral y Medem son tan distintos como Nueva York y la Seseña del Pocero. Medem es pretencioso a más no poder: la distancia entre lo que quiere contar y lo que logra contar es abismal. En Umbral no: lo que quiere contar es exactamente lo que cuenta. Es una escritura de dejarse llevar, y el tío en eso es genial, y además nunca es predecible, siempre te sorprende con algo: imágenes, metáforas, gracietas, cabronadas... Me gustaba mucho como escritor, porque no creo que admirar a Marías, por ejemplo, sea incompatible con admirar a Umbral. Medem es más bien como Julian Rodrguez. Todo lo que hace sobra: da igual el orden de sus capítulos, da igual todo: es pura mentira. Umbral consigue con su desorden creativo un orden en todo lo que escribe; Medem se curra un desorden para enmascarar su incapacidad creativa. Esa es mi opinión.

Juan dijo...

Lanksy, yo no digo que el estilo de Umbral sea superior; que no contar historias sea superior.

Hola, agente naranja.

Curiosisimo: ok.

En todo caso, Cela es bastante mejor escritor que Delibes. Aunque quizá debería leer de nuevo ambos para opinar con frescura. Delibes siempre me pareció demasiado humilde y demasiado provinciano para ser un gran escritor.

No en vano, sigue vivo, que es (seguir vivo) una de las especialidades de los mediocres.

curiosisimo dijo...

Qué coño tiene que ver mi rollo con Delibes? Dónde he mencionado yo a Delibes?

curiosisimo dijo...

Ah, ya veo: perdón, era la contestación a la intervención de otro tío.

curiosisimo dijo...

Bueno, me piro: hasta el lunes volveré a estar sin internet y sin poder entrar en este maravilloso blog. Sin duda el mejor de todos (gracias, entre otros, a L.: al que le queda poco tiempo con dientes).

Anónimo dijo...

Yo te he entendido, en la segunda lectura también, que no contar historias es mejor que contarlas. Y ahora te entiendo en tus respuestas posteriores que Cela es superior a Delibes y que este es demasiado humilde para ser verdaderamente grande. Ese es el tipo de dictámen, salvando las distancias temporales, que consagró en su tiempo a Lope como superior a Cervantes, demasiado local, hasta que los ingleses con su traducción del dieciocho lo lanzaron admirados al mundo. Cela, abreviando, era un cabrón, fascista, gilipollas y avaro, como Dali en pintura, que descubrió una temprana forma dde prostituir su obvio talento: su estilo tremendista y fabrica de churros. A Delibes aún no te ha debido llegar la hora de leerle, seguramente porque sigues presa de prejuicios: es de derechas, es lectura de señoras de bien, es modesto, algo que a tí te debe sonar a extraterrestres. Pero tú, que me recomendaste acertadamente a Castán, reten esto: Viejas historias de Castilla la Vieja es la mejor colección de cuentos, salvando a Rulfo y Borges y algo de Cortazar que se ha escrito en español en el siglo XX y desde luego en España. Y encima tienen varias novelas excelentes. He dicho.
YUumbral está siempre por encima del peor Cela, que es el más frecuente, la mayoría de las veces. Por utilizar tu termoranking

Lansky (perdón, L.)

Juan dijo...

De modo que eres de Valladolid, Lansky...

Anónimo dijo...

Muy gracioso.

Se me olvidabaa comentar que creo firmemente que la mayoría de la gente que lee -de la otra ni hablo- no sabe leer, como la mayoría de la gente no sabe escuchar. Pero en relación a tí, y no vayas a creer ahora que en vez de Vashadolí soy de Sodoma, te diré lo que Genet le escribía a un director de escena: "Se trataba de inflamarte, no de enseñarte."

L.

Anónimo dijo...

Curiosísimo, rey de los tópicos, nene del puño americano, vivo sin vivir en mi y tan alta hostia espero que muero porque, etc.

Eres un fantasma virtual, lo cual es como lo de multiplicarse por cero de Burt Simpson, pero con potencias de diez. En fín, a mi me tendrán que partir los dientes; no como tú, que te los hicistes extraer para poder chupármela mejor: enano.

Lansky y L.

Cool 45 dijo...

De Umbral hay que leer:
-Mortal y Rosa
-Trilogía de Madrid
-El giocondo
-Las ninfas
-Leyenda del César visionario
Las palabras de la tribú y Diccionario de literatura también se pueden leer, pero en su contexto, como un antecedente en bueno del Manual para canibales de Reig o como un suplemento literario de un Hola canalla

De Delibes hay que leer:
-Viejas historias de castilla la Vieja
-Diario de un cazador
-Diario de un emigrante
-las ratas
-El camino
-La mortaja
-Siestas con viento Sur
No hay que leer nada posterior a 1975

De Cela no hay que leer ni Viaje a la Alcarria ni La familia de Pascual Duarte; obras que cimentaron su fama y que son horrendas por facilonas y por la notoria y anti ética ausencia de compasión. Hay que leer, en cambio:
-La colmena
-Oficio de tinieblas 5

las demás son prescindibles

Cool 45 dijo...

Volveré a pasar dentro de un tiempo para ver si habeis hecho los deberes. Por cierto:
-Juan (el de este blog): bien, notable alto
-Lansky: idem
-Resto: aprobados por pelos menos el aborrecible Curiossisimo sin tilde

Juan dijo...

¡Tío!, cool45, que el papel de perdonavidas ¡¡¡es mío!!!

Juan dijo...

Y entrando al trapo:

estoy pasmosamente de acuerdo con tu lista de libros de Umbral; en Delibes, no sé: yo incluiría el afamado 5 horas con Mario.

Con Cela, disiento. San Camilo 36 me parece su mejor libro; también Mazurca para dos muertos es muy bueno. Y algún otro. (No precisamente lo que hizo con el lazarillo ni eso de Cadwell y su hijo; ni la Catira, claro; ni sus artículos el color de la mañana.)

Cool 45 dijo...

"Las metáforas que nos piensan", que dice Lizcano (recomendable): si entras al trapo es porque el que torea y sostiene el trapo se da por hecho soy yo. But I could. Te vuelvo a perdonar la vida...literaria.

Sobre tus comentarios a mis comentarios de tus comentarios debo decir que aceptada la de Delibes, iba rápido en mi comentario y sin consultar bibliografías, rechazo a medias la de Cela. Sí, dejé escapar San Camilo 36, un prodigioso ejercicio de virtuoso cinismo: pura literatura, pero por ser él quien fue también me cabrea mucho y sería largo de explicar. Y en cuanto aumbralianas preferencias y coincidencias, es obvio que sabes leer.

Juan dijo...

aclaración pública: obviamente cool45 soy yo con otro nick intentando dar vidilla a este blog.

Vanbrugh dijo...

Con toda humildad y sin pretensión de obtener siquiera el aprobado: ¿No incluiríais entre las de Delibes - además de 5 horas con Mario, desde luego - Los Santos Inocentes, Las guerras de nuestros antepasados y El príncipe destronado?

Vanbrugh dijo...

La aclaración no era necesaria, Juan: resulta obvio para cualquiera que os conozca a ti y a éL.

Juan dijo...

No he leído más que Los santos inocentes, de tu lista. No sepo...

Lansky/Cool 45 dijo...

Halagado estoy, Juan, muy halagado, pero yo, Lansky, soy Cool 45. Hay qué joderse que éxito he tenido. Lo utilicé por vez primera -se puede comprobar- para entrar en Ileso disfrazado, ya que Bob me vetó en su blog. En cualquier caso I could, y, para vanbrugh: Je m´en fou o como se escriba.

Respondo a Vanbrugh:
No están mal las que mencionas a Delibes, pero a mí, me interesan menos. En general, el mejor Delibes no es el urbano o el rural, sino ese que trata loq eu el entiende en profundidad: el urbano que va al campo, normalmente a cazar.

Lansky dijo...

Cool 45 aún no está registrado ¿Lo quiere alguien antes de que me lo usurpen gratis, como pasó con la h. de p. con Lansky?

Besos desde Cagliari

Lansky dijo...

por cierto, tú lo sabes, pero eres listo, muy listo

Lansky dijo...

juan

Vanbrugh dijo...

Venga, Lansky, no creo que haya un solo lector habitual de este blog y del de Ileso que no se haya coscado a la primera de que tanto Mediador como Cool 45 sois tú. Se te conoce el estilo desde las tres primeras palabras. Si has de sentirte halagado, hazlo por eso, no es poco motivo.

Vanbrugh dijo...

(Cuando le digo a Juan, un poco más arriba, que resulta obvio para cualquiera que os conozca a ti y a él, escribo la "l" final de "él" en mayúscula: "éL". Y no lo hago por casualidad. Como sabes, y a falta de otras virtudes, soy muy cuidadoso con mi ortografía.)

ariadna 6666 dijo...

¡Dios! qué disociación es esta, menos mal que Vanbrugh da cordura a este batiburrillo de personajes que os traeís entre manos.

Saludos

Juan dijo...

Ya me leí Viejas historias de Castilla la Vieja. Es una puta mierda.

Ahora entiendo por qué yo soy el administrador del blog.

Anónimo dijo...

Fabuloso post. Es increíble lo insultado y vilipendiado que ha sido Umbral, ¿por celos?, y que no le concedieran silla en la RAE.

Los que le insultan se descalifican a sí mismos.

Juan dijo...

Que le den por el culo a la RAE. No he visto afán mas idiota que entrar en esa casa de destripaterrones.

L. dijo...

Ariadna, Vanbrugh no introduce cordura, "es" la cordura.

Juan, multiplica por cero la nota que te dí como cool 45, por "la puta mierda" que le adscribes a Delibes. Sigues en las nubes de los mostradores de bar de malasaña; no estás "listo", pero te queda cada vez menos tiempo para formarte un gusto cabal, vieja joven promesa. Y multiplícate tu mismo por cero, línea burt simpsom, por llamar a los urbanitas lameculos remilgados de la RAE destripaterrones ¿Sabes lo que significa? porque esos no han visto una azada en su puta vida, como tú.

Vanbrugh dijo...

L., anoto lo que le dices a Ariadna sobre mi para mis biógrafos. No sé si sentirme orgulloso o considerarlo, más bien, como la mejor definición de mis esenciales limitaciones. Aunque quizás lo más aconsejable sea sentirse orgulloso de las limitaciones esenciales de uno, para lo cual probablemente baste con cambiarles el nombre, como hace tanta gente, y empezar a llamarlas "virtudes".

Por cierto, no es necesario que me contestes, pero también son tuyas un par de intervenciones en el Ileso (post ruptura) firmadas como Elda, ¿verdad? (Aseguraría, incluso, que para ese nick circunstancial te inspiraste en el "Elche" que firmaba el comentario anterior. Así me funciona la cabeza, qué voy a hacerle.)

Juan ¿por qué te parecen una puta mierda las Viejas historias de Castilla la Vieja? Estaban en mi casa cuando yo era pequeño, en una edición de Austral, y recuerdo habérmelas leído de un tirón y con gran placer a los ocho o nueve años. No las he releído desde entonces, pero me fío de mi criterio ya a esa edad.

Lansky dijo...

Vanbrugh, siempre virtuoso, -virtulobo, yo- antes que limitado, -limiatado, yo-. Tú, rey de los jardines y las casas con empaque y de las defensas del mujerío ilustrado: sí, a todo: ¡sí!

Y sí, tenías un gusto más formado a los 8 o 9 años que nuestro juan malherido y ahora prospectado, pinchado, explorado a los treinta y tantos. Puestos a hablar del gusto sin criterio,mejor el de un intuitivo niño que el de un adulto caprichoso y hasta con alardes y poses atrabiliarias. Pena, penita, pena, pena, porque el chaval tiene talento, pero espero que se de cuenta a tiempo de que eso no basta

Juan dijo...

"Soy" (no soy de ningún sitio) de un pueblo castellano de 1.000 habitantes. Os doy sopas con honda a todos en cuanto a lo que es o no es abrir una zanja.

Evidentemente no tenéis por qué saberlo: ya sé que parezco el tipo más moderno de España.

Me ha costado mucho adoptar esa pose, no creáis.

Luego hago un post sobre Viejas historias, si encuentro ganitas.

Gracias.

Anónimo dijo...

Umbral era un santo. Paco I El Santo.

Que díficil lo deben de tener los snobs del foro para decidir entre apoyar a Umbral o apoyar a Bolaño.

La crítica es una gilipoyez porque si de algo se precian sus anteriores comentarios es por preferir las historias a la literatura en sí.

Saludos.

Lansky dijo...

Juan, si cavas "zanjas" serás joyero, pero no campeche, mejor dedícate a escribir un libro hagiográfico sobre el muerto. Te relalo el título: "Umbral y Glosa"

Perplejo dijo...

¡Orden, coño!

Tanto admirador babosote de Juan y nadie contesta a su (interesante por sintomático) artículo.

Aunque qué otra cosa se podía esperar... Aquí (casi) todo el mundo escribe para lo mismo: para leerse a sí mismo leído por los demás. ¡Pero qué pelmazos son! ¿Por qué no escuchan a alguien alguna vez? O, ya que es tema recurrente, ¡follen más! (Pero ojito: follar de verdad, no masturbaciones asistidas)

En fin... voy a comentar muy brevemente el artículo que es, sospecho, el más significativo de cuantos has publicado, Juan. Ya sabes, aquello que decía Auden de que toda crítica es autocrítica. Pues con Umbral lo mismo; pero cuarto y mitad más.

"Francisco Umbral es escritor porque él quiere ser escritor; sus libros son literatura porque él impone que lo son. Umbral crea un pacto poco común con la Historia: recuérdame no por lo que recibes leyendo mis libros, sino por todo lo que me desangro cuando los escribo. Lo de Umbral no es una bibliografía, es un sacrificio."

Lo mismito que los diarios (reales o ficticios) de ninfómanas adolescentes o el "Mein Kampf" de Hitler, pasando por cualquier novela o poemario donde el autor asegure haberse dejado las entrañas y otras vísceras (tipo Antonio Gala). Lo del sacrificio; no sé si dejarlo pasar. Venga, sí; mejor dejarlo...

"Por supuesto a mí me encanta Umbral, así en general..."

Así en general y asao en particular. Te creemos, Juan.

"... como adorador de un idioma, como devoto de la estética de la palabra, la exploración del significado y el desenmascaramiento (desprecio) de la ficción"

Pero aprovechemos el entusiasmo: ¡y como pescador de truchas, de barbos y cangrejos de río! Lo único que de verdad parecía adorar Umbral -es lo más lúcido de tu artículo- es verse como escritor (de éxito y bien pagado) a sus propios ojos y (más aun) a los ojos de los demás.

"Frente al batallón casi vulgar y desde luego nutridísimo de gente que tiene algo que contar"

Lógico, Juan: cuando a uno sólo le gusta escucharse a sí mismo es comprensible que cualquier genialidad gramaticalmente ajena a la primera persona provoque cataratas de bostezos...

"Umbral no tiene que contar nada:"

Ajá... Ahora entiendo por qué te gusta.

"se tiene a sí mismo para generar texto, para dar señales de vida mientras escribe."

¡Igualito que los monos dactilógrafos de la parábola borgeana!

"Su obra, su presencia bibliotecaria y periodística, es fascinante a pesar de su calidad, a pesar de su interés, a pesar de sus logros"

¿La calidad, el interés y los logros de no tener nada que decir? ¡Ésa sí que es la cuadratura del círculo y no la de Pombo!

"porque la pulsión de Umbral no es intelectual, no está ahí porque valga ni porque establezca juicios que a alguien le importan"

Queda claro que no te interesan los juicios de nadie: ¿Y los prejuicios? (Me interrogo, asaz expectante)

"Umbral está ahí porque necesita ser por escrito"

Como los contratos hipotecarios y los epitafios.

"Incluso si escribiera mal, si no dijera nada interesante"

De hecho, ya has dicho que no dice nada. Pero... ¿a quién le importa la coherencia textual? ¡Lo importante, españoles, es abrirse en canal! Pero no nos adelantemos y vayamos por partes, que dijera el Destripador...

"si toda su obra fuera un montón de mierda, Umbral es imprescindible"

¿También coprófilo, Malherido? Vaya a mirárselo...

"porque con él la literatura encuentra su verdad última: escribo para abrirme en canal."

¿No lo decía yo? Vaya llamando también al fontanero...

"A su lado, claro"

Sospechosa petición de principios ese "claro". A ver qué sigue...

"Javier Marías es mucho mejor novelista. Incluso el chulito de Pérez Reverte es mucho mejor novelista. Pero estos dos, de cara a lo que importa, que es reivindicar lo humano desde la palabra..."

¡Acabáramos! Pero, ¿era eso lo importante? Miedo me da preguntar qué es eso de reivindicar lo humano desde la palabra, según Malherido. Contesta, por favor: que me dejas con un reconcome...

"...apenas valen nada. Son profesionales. Hacen libros. Umbral no hace libros. No es un profesional. Estoy seguro, de hecho, de que no sabé ni cómo hace sus libros."

Te creo, Juan. Te creo.

"Hay pocos ejemplos más precisos de aquello tan manido de Whitman de que quien toca este libro está tocando un hombre. Tocar la obra de Umbral es tocar la basura, la miseria, el dolor, el ego delirante, la obsesión sexual, el machismo, el amor imposible, el hijo muerto, la ambición y la mezquindad."

Vaya... pero si parece que hablaba de algo...

"Despreciar la obra de Umbral es negar la literatura. [Y antes] Me parece un autor canónico."

¡Rayos y truenos! Pero si Don Juan se nos pone fantástico... ¿Y ese ramalazo a lo Harold Bloom? Ay, Juanillo: que lo tuyo es el desprecio, no la admiración.

Umbral escribió algunas páginas memorables, qué duda cabe. Pero, ay, se miraba demasiado el ombligo. Otro coleguita que sí sabía mirar y escuchar, escribió:

"Un fallo que el escritor simplemente ingenioso comparte con el muy malo es que, por lo general, no ilumina realmente su objeto, sino que se limita a utilizarlo para exhibirse a sí mismo. Y uno conoce al escritor y nada más. Por duro que pueda a veces prescindir de una frase ingeniosa, es preciso hacerlo si no surge necesariamente del tema. Esta dolorosa práctica acostumbra poco a poco al ingenio a las riendas que la razón debe ponerle si ambos pretenden salir airosos de la prueba".

Lichtenberg, por supuesto.

Aplicaos el cuento, Juan y compañía. Algunos todavía estáis a tiempo.

Saludos animosos.

Perplejo (el que comparte fallo con el escritor ingenioso)

Juan dijo...

Su comentario, tan largo, me dispuso a un debate de cierta altura sobre el tema del posts.

Lo acabo de leer ahora y me parece usted increíblemente soso.

Me aburrí.

Perplejo dijo...

¡Qué sorpresa, Malherido!

Nunca habría esperado esa respuesta de ti...

(Por cierto, la largura te dispuso y la lectura te indispuso. ¿Es que te ponen las cosas grandes?)

Saludos y bostezos. ;)

Lansky dijo...

En efecto, es usted tan prolijo como soso, tan extenso como pedorro. Y sobre todo, la elemental cortesía implica que los comentarios no pueden ser mucho más extensos que el texto comentado.

Al margen de lo anterior, su tono perdonavidas es insufrible. Aplíquese su propia receta y procure follar, no más, sino simplemente follar, alguna vez, aunque sea mal. O hágase pajas, asistidas o no, hasta que se le duerma la mano y no pueda teclear tan largas paridas. Le deseo una mediocre vida sexual a la altura de la intelectual

Lansky dijo...

Y cámbiese lo de Perplejo por "Pendejo"

Perplejo dijo...

Hombre...

El comentarista oficial de la blogosfera. El que siempre se hace pajas con mano ajena. ¿Te hace falta cariño, L.? Lo del blog de Ileso es lamentable, prenda: aunque -lo confieso- me reí mucho. Te aburres y cansas a todo el mundo, tío: asúmelo.

Pero lo malo no es que te aburras, Lansky: lo malo es que se te nota.

Desde el cariño, ¿eh?

Saluditos.

Lansky dijo...

Pendejo perplejo:

Guiarse por las estadísticas conmigo, o por tu patrón mierda (como ve el mundo un microbio como vos) si a eso vamos, no es buen criterio. Ya sé que muchas personas no es que sean sociables, es que se aburren solas. Y por eso viven en pareja o escriben en blogs. Yo no.

Creeme que no es un insulto -a cuento de qué-, sino una descripción abreviada: eres imbécil, pero cuando ponga un circo, si me hacen falta enanos pensaré en tí. Mientras, procura leer algo, aunque sólo sea prensa deportiva de excelsa y hasta heróica prosa: a ver si así aprendes a escribir algo mejor.

ariadna 6666 dijo...

Perplejo, procura no hablar por los demás (creo que Lansky te diría que tampoco por él): ni creo que se aburra, ni que canse a todo el mundo, al menos a mí, sus comentarios me resultan muy atractivos y acertados y el tuyo ha sido aburridisimo, desbaratado, además de soso.¡No le llegas a Juan ni a la suela de los zapatos!

Y por favor vamos a hablar de literatura y dejemos de perder el tiempo con estos pendejos ¡de una puñetera vez!

Saludos

Perplejo dijo...

Ariadna,

Soso ya me llamó Juan, me llamó Lansky y ahora tú. Nueva ley de la blogosfera: se necesitan tres miembros del blog de Malherido para pronunciar un adjetivo.

Si soy tan aburrido... ¿por qué cree necesario "defender" a su amiguito?

Qué pobreza de vocabulario, qué indigencia mental, ¡qué pereza! Iba a ser cínico contigo; pero me has dejado K.O. Paso.

Ale.

Vanbrugh dijo...

"Aquí (casi) todo el mundo escribe para lo mismo: para leerse a sí mismo leído por los demás."

El "(casi)" me imagino que es una pretendidamente elegante manera de excluirse a sí mismo del diagnóstico. Pero no funciona. Una descripción tan precisa del síndrome solo puede darla quien lo padece, en cuanto lo lees lo sospechas. ¡Zas! Este lo sabe tan bien porque él mismo escribe para leerse leído. Y efectivamente, cuando el ojo calibra la extensión de lo que sigue, comprendes que es así. Este es de la raza de los que estudian psicología para ver si por fin consiguen averiguar por qué ellos mismos son tan raritos. Y, una vez entendido el triste caso, ya ni te tomas la molestia de leer la parrafada.

Perplejo dijo...

Otro que no se molesta en leer...

Y me llaman a mí soso... Que sí: que soy muy aburrido... Ea: quédense tranquilos.

Qué falta de sustancia, por el amor de Dios.

ariadna 6666 dijo...

Vanbrugh, como disfruto cuando entras con esa tranquilidad, esa perspicacia, esa agudeza, esa clarividencia y pones a la gente en su sitio ¡ me encanta!

Buenas noches

Vanbrugh dijo...

Ariadna, que me vas a sonrojar.

Buenas noches.

Ariadna dijo...

L,
Tu parles français vachement bien

Lansky dijo...

Perplejo:

Una cosa buena tiene tu intervención: provocar esta más bien rara unanimidad. Todos te detestamos, aunque tu te sientas -aprovechando el piropo políglota que me dedica Ariadna- un héroe solitario cargando "à la hussarde" entre las filas del enemigo. Exactamente como un elefante en una cacharrería. Sólo que a mi, puestos a buscar metáforas biológicas, prefiero la de la bacteria: si la piel humana tiene más de 180, cómo nos iba a faltar alguna en el blog de juan.

Pero ya se., bendito Perplejo, después de todo tienes bien puesto el mote: "sermo inanis omnis est". Toma ya.

Vanbrugh dijo...

Puntualizo: yo no detesto a Perplejo. Son muy pocos los que consiguen de mí que haga el esfuerzo de detestarlos, y, a su vez, tienen que esforzarse mucho para conseguirlo. Ser verdaderamente detestables. Tanto que ahora mismo no se me ocurre ningún ejemplo. El manús este lo más que hace, cuando me tomo el trabajo de leerle, es aburrirme. Y no tanto por lo que dice, que ¡bueno..!, como por esa manía de hablar desde arriba, de saberlo todo y, lo realmente grave: de querérnoslo explicar, con ese estúpido paternalismo bonachón que se gasta. A lo mejor si escanciara sus consideraciones sin salpicar con ellas a nadie ni me tomaba la molestia de hacerle saber lo tonto que me parece.

Lansky dijo...

Vale, puntualízame.

Detestar le viene grande. Buscaré otro término en la microbiología

Anónimo dijo...

Parece mentira como entráis en descalificaciones ante la exposición clara y objetiva de Perplejo.

Lansky, Ariadna, Vanbrugh (esa especie de oráculo del nivel de previsibilidad de Chiquito), vosotros mismos os habéis retratado en vuestra cena de polla.

Anónimo dijo...

Para cualquiera que sepa leer, Perplejo es un notorio caso de gilipollas. Parece que tu también, anónimo

Anónimo dijo...

Retardo mental letrado al estilo siglo XXI. No deberian permitir comentarios en este blog frecuentado por gilipollas.