sábado 17 de mayo de 2008

La línea de sombra, de Joseph Conrad

Sexo.

Sigamos.

Digo que hay gente que la verdad no sé por qué se obceca: Conrad, mismamente. Este señor, polaco o peor, se puso a escribir cuando se le acabó el agua alrededor y no dejó de ponerle agua a todo lo que escribía. Los barcos. Me dan asco los barcos. Flotan, se hunden, van y vienen y me hacen de vomitar.

No más barcos: ese es mi lema. Cada barco que se naufraga me hace feliz, sobre todo si se mojan las galletas de lo marineros. Son galletas duras, las de los marineros, como las de los milicos. Y tienen, los marineros, puertos por todo el globis, donde hacen stop y se tiran a las putas. Luego se tiran entre ellos por puro aburrimiento (¡dímelo a mí!); y luego zarpan y eso básicamente es la vida de los marineritos con su gorrito.

Conrad hace novelas de barcos. Es un rollo el pibe. Y claro los barcos son guachis y heroicos, los marineros, duros y ... loquesea..., y la vida marina pues... la rehostia de noble. Nada dice de sexo. Ni de agotamiento. Ni de esclavitud.

La línea de sombra es breve y con barco. Uno por ahí. El protagónico se sube al barco a mandar. Eso se la pone dura. De puta coña le han hecho mandamás del barco y eso se la pone dura. La novela va de mandar y de que mandar, ya veis, es como hacerse adulto. I dont know.

Es corta, como digo, y me ha decepcionado. Es Conrad, como digo, pero a mí qué con que sea Conrad. Su libro es una fábula que no me dice nada, y si me aburro mucho en estos días, este barco-vela/novelamen/libropopa/textimón me ha aburricionado otro poquito.

Y si yo soy panadero y dejo los panes y me pongo a hacer novelas, ¿tienen que ir todas de levadura?

Yo creo que no.

Qué grande ser Conrad; pero ahí en el medio de un mar clásico que no me salpica ya en lo más mínimo.

Prefiero Los punsetes.

1 comentarios:

Jose M. dijo...

qué grande eres, cabrón, a mí me mola Conrad, pero me parece de puta madre que eches pestes de esa manera, me divierte, me mola leerlo, me parece desmitificador y si fuera panadero escribiría sobre pan, claro que sí