viernes 31 de julio de 2009

Autobiografía médica y La expectativa, de Damián Tabarovsky

Argentino de pura cepa, como indica su apellido europeo, Damián Tabarovsky forma parte de (hace parte de, mejor) toda esa letra albiceleste que nos está trayendo, inseminal y casta, Caballo de Troya. Poco sexo, estos.

Los argentinos, poco sexo, estos. No sacan mucho el follar, la carne y su mechaje, que es una palabra que me acabo de inventar; en los argentinos, los que traen, toda la carne es cerebral, y todos los polvos pensamientos; Bourdieu y su capital simbólico, boludo.

Autobiografía médica va después; la leí antes, quizá por eso me gustó max. Trata: de un triunfador que cada éxito que consigue contrae una enfermedad cada que: yo también sepo los palíndromos, Bayal y Pastor, Hidalgo y Javier, Gonzalo, que tiene 3 nombres este señor; Javier Pastor a lo mejor lo saco luego: Esa ciudad y todas las otras.

Entonces Autobiografía médica va de un consultor que fracasa cuando triunfa, porque el cuerpo no acompaña a la ambición; y así nomás.

La expectativa ni eso. Simplemente un señor, el mismo de la novela siguiente, pero con otro nombre, que no hace nada, salvo dejarse pensar por sobre encima por Damián T., que es: ingenioso, inteligente, pedante, digresivo, muy interesoso.

Dos novelas, que son la misma; cortitas, bien hecho, porque la facecia no se puede laminar, que hay que darla en puntadas, chas chás y a otra cosa.

Es guay, Damián, aunque no sé si me acordaré de él mañana por la mañana, cuando pase el bus, lo real.


Ser argentino es una enfermedad.

miércoles 29 de julio de 2009

Eros es más, de Juan Antonio González-Iglesias; Calor, de Manuel Vilas

Comparar a Dios con un gitano: no sé por qué me ha venido eso a la cabeza al querer hablar en paralelo de dos poemarios. Bueno, va.

COMPARANDO DOS POEMARIOS ESPAÑOLES DEL AÑO PASADO QUE SE ENCUENTRAN A ESCASAS 12 LETRAS EL UNO DEL OTRO EN LOS ANAQUELES DE POESÍA DE LA CASA DEL LIBRO

Eros es más /Calor
Juan Antonio González-Iglesias / Manuel Vilas
Premio Loewe /Premio Fray Luis de León
20.000 euros /15.000 euros
Jurado:
Carlos Bousoño /Luis García Montero
Victoria Arienza /Jesús García Sánchez
Francisco Brines /Benjamín Prado
José Manuel Caballero Bonald /Marta Segarra
Guillermo Carnero / José Manuel Caballero Bonald
Víctor García de la Concha
Jaime Siles
Luis Antonio de Villena

Como vemos, para dar 20mil euros hay que pensárselo más, hace falta más gente y hay que tener provisión suficiente de botellas de oxígeno.

Un viejito: Cabrón.

Eros es más es un poemario de echar cuentas. Yo, la verdad, los poemarios los divido entre los de echar cuentas y los de no echar cuentas. Los de echar cuentas son como Dios manda. O sea, 11, endecasílabos; 14, alejandrinos; 9, eneasílabos. Luego si rima ya es de nota; pero González-Iglesias no rima, que eso eran otros tiempos, y ahora hace todo mucho ruido y la poesía hay que defenderla desde el silencio. No sé.

Echa cuentas el poeta (oh, el poeta) para contarnos una cosa que no sabe nadie: el amor es más poderoso que la muerte. Creo que eso salió en una canción de Roxy Music pero ¿quién escucha hoy en día a Roxy Music? O sea que es una cosa, una verdad, que no sabe nadie. El amor es más poderoso que la muerte.

Y la libertad es el bien más preciado, por cierto.

Y el dinero no lo es todo en la vida. ¡No da la felicidad!, ¿qué te habías pensado?

Y... y... ah, no hay nada como tener un hijo: lo sepáis.

Para que nos quede clara esta verdad del amor y la muerte, van unos versos, así ritmados clásicamente, oleaje lírico (ya Brines, ya Panero Juan Luis, ya tantos), lectura cadenciosa, casi letárgica en su pulcritud; en su transparencia.

No hace pie en el surrealismo, el poeta (oh, el poeta), porque el surrealismo ya sólo lo practica Antonio Lucas, bambú y salitre, en este país de liróforos exactos, de poesía "que se entienda".

Y se entiende muy bien: el amor es más poderoso que la muerte. Yo lo entiendo, la verdad. Aunque quizá tú no, que no tienes mi cocido intelectual, creo que de 900 de puntaje, oleaje (perdón por la rima; y más en un post de poesía: PERDÓN POR LA RIMA).

Llegados al punto en el que hay que pedir perdón a los poetas por rimar, llegados a ese punto, pues, punto.

Eros es más va de amor. El poeta (oh, el poeta) es un poco gay, porque su amante no viene de hacer las compras (en Prada, joder) sino de jugar tenis y hacer carreras: un buen maromo debe de ser, qué mala es la envidia, tú. Entonces es eso: amo a tipo cachas, escucho Robbie Williams y tiendo puentes a la poesía grecolatina (o algo): el amor es más poderoso que la muerte.

Sale Estados Unidos, también, un campus, en el poemario. El poeta (oh, el poeta) vive en Salamanca.

No recuerdo ni un sólo verso, frase, del poemario. Qué tiempos aquellos en que la poesía se le quedaba a uno en la cabeza: así no tenías que comprarte el libro.

El caso, y por resumir, Eros es más: no me interesa nada en absoluto. ¿Es bueno? Es excelente, divino y divino. Pero A)el amor es más poderoso que la muerte es una soberana gilipollez y B)¿20.000 euros son más poderosos que la muerte o que el amor?

Calor, de Manuel Vilas, es un libro que me he comprado: 8 euros. Eso me da derecho a decir que es una puta mierda, entre otros derechos y entre otros decires. Estaba en la House of the Hon (aquí pondría un kanji, pero paso) hojeando eso que llaman poesía y, al hojear esto que llaman Calor, me dije: joder, qué cosas llaman ahora poesía, Dios mío. Me fui a casa y, entre que violaba a mi criada y le echaba un escupitajo a los ponypallos de la acera, me dije: me lo voy a comprar y me lo voy a leer entero, cojones.

8 euros. ¡Cobra más por hora mi criada!

Vilas no echa cuentas: ahí va él y se desfonda un rato y cuando acaba dice: bah, me ha salido un poema. Y luego, otro día, con otro tema, se desfonda otro rato y, joder, otro poema.

Los "poemas" de Manuel Vilas no tienen estructura ni armonía, son según vanle saliendo (presupongo yo, que de eso sé algo). Y así el poema es malo, bueno, regular, y luego se le hace nota media.

Hay rock, y donde el poeta (oh, el poeta) dice "hacemos el amor", Vilas dice "follamos"; y donde uno se va a los USA a traernos el olor de los mocitos, Vilas habla de Barbastro y Zaragoza, que ya hay que tener cojones para hablar de Barbastro; y del Actur. Y Vilas mete rimas espantosas: "sostenía en mi mano una copa de vino blanco fría/ y ya hacía calor en España", porque no es un sensible, sino una bestia: "Cuando tenga setenta años/ ábreme en canal/ y tira mi corazón a los perros./ Y tú come con ellos,/ pelea con ellos para que te dejen morder,/ muérdelo como tú sabes,/ perra,/ mi corazón."

Me encanta. Debería hacer una obra de teatro con esto: son monólogos estupendos, vibrantes, masticados con muelas rotas.

Y se habla mucho de dinero, que sí es más poderoso que la muerte, o al menos más poderoso que morise de hambre. 15.000 euros.

A lo tonto, a lo tonto, Calor es de los pocos libros buenos que he leído este año.

A veces me da por pensar que Dios es un gitano.

Con un par.

martes 28 de julio de 2009

Las manos pequeñas, de Andrés Barba

Hola, enseguidamente quiero decir cuanto antes que si no se me olvida lo siguiente: mujeres del mundo, cuando follen conmigo, no se abran el coño con los dedos: ¡me hunden la autoestima!

De ahí a la violación de niñas, al tema, pues un paso hay. Démoslo.

Juan: Usté, ese pasito al frente, que lo vea yo.
Usté: No, no, yo estoy en contra de la violación de menores.
Juan: ¡Y todo el mundo! Pero las menores también tienen derecho a divertirse, ¡fascista!

Las menores, esto es, menores de 18 años, vienen siendo objeto de deseo desde que se instaló la democracia en el mundo.

lector: Cuándo se instaló la democracia en el mundo.
Juan: No sepo, ¿con el Internet?

Quiere proponerse que, en la Edad Media, cuando las cosas estaban en su sitio y la vida era armoniosa, a las mujeres las casaban deprisa y corriendo, porque tenían todos muchas ganas de follárselas y ellas de ser folladas, así que con la menarquía eran desposadas y desfloradas y no había violaciones, sino la ley de Dios, que exige (no como dicen los ateos ignaros) que todo el mundo folle desde los 13 años.

lector: ¿Del libro vas a hablar?
Juan: Bueno, un poco. Luego quiero hablar de Vila-Matas.
lector: Por no hacer mudanza...

Las manos pequeñas es una novela pequeña escrita a mano por Andrés Barba.

un amigo de andrés barba que le irá luego con el cuento y la condena: Andrés no escribe a mano, listo.

Escrita a máquina por Andrés Barba. La novela pequeña de niñas va; hay niñas, por aquí; desde su segunda novela, La hermana de Katia, que la primera se titulaba nosequé de huesos, allá en el albor de su talento (o numen; incluso, estro; no, qué coño: genialidad

lector sutil: Asín no vamos a hacer amigos, man.
juan: El enemigo es necesario; el amigo es accesorio. Cierro paréntesis.)

Digo, decía, diré de una puta vez, que Barba, como tantos escritores, y cineastas, y proxenetas, para decirlo todo, ha hecho circular su obra por los perfiles femeninos del personaje; vamos, que le gusta hablar de mujeres, más que nada de adoles y nenitas. Yo creo que esto es muy freudiano, o que al menos Almodóvar y Allen debería mirarse la psique en diván divino, opino.

Algún día me pondré a rapear. Lo pienso últimamente. Rapear debe molar, con las manos en el aire, malherido ha venido, jipi jopo etc.

Las manos pequeñas es que una niña pierde a su familia en un accidente de tráfico y la meten en un ¿correccional? o sitio de niñas (cosa) para que no se crie en la cuneta, sino rodeada de otras zorras como ella misma. Las niñas compis son unas hijas de puta y juegan a juegos extraños, como hacer muñeca de la otras. Etc. etc. etc. Leí la novelita hace tiempo y no me acuerdo de más de qué va. Yo lo que quería era hablar de Vila-Matas.

lector sutil: Da un juicio sobre el libro, al menos.

Mi juicio es que Las manos pequeñas se parece bastante a aquello que se llamó Nueva Narrativa, dado que todo lo que existe en el patético páramo de la lite es siempre Nuevo o Moderno o Postmoderno o Vanguardista, y no deja de ser descojonante que la historia de la literatura esté jalonada de Novedades. Historia de Novedades: contradicción in términis que sólo sucede en los libros. (Me estoy yendo totalmente de baras). Me recuerda a Martínez de Pisón, otrosí, y a esa que se llamaba Graciela Morales o así, de El sur. El caso es que es este un novelar de secano, poderosamente anodino, gris cobalto, hasta lujoso en su jodida exactitud. Me gusta más el hentai, pero bueno.

Las niñas del hentai, qué buenas que están.

Vila-Matas se va de Anagrama en septiembre. Barba lleva en esta edi de prestigio ya unas cinco novelas, o cuatro, no creo que seis. Ahí, en Anagrama, Vila-Matas ha publicado tanto que parecía que todos sus libros llevaban la palabra Anagrama en el título. Pues no. Dublinesca lleva la palabra Seix-Barral; llevará. Ay, la vida. Muchos creen que Vila-Matas deja Anagrama, y que es el editor del sello el que tiene que pensárselo. Y no es cierto. Vila-Matas deja a los lectores de Anagrama y nosotros también tenemos que pensárnoslo. Cuando Figo jugaba de blanco no queríamos que marcara gol como lo marcaba de azulgrana. Que marque gol, sí, pero no su mejor gol.

El caso es que lo peor no son los autores, sino la camiseta.



Las niñas ya no quieren ser princesas; quieren ser juguetes sexuales.

lunes 27 de julio de 2009

Habíamos ganado la guerra y Confesiones de una editora poco mentirosa, de Esther Tusquets

Cuando sea mayor, no tendré criadas.
La niña Esther, la mocita, la pequeña princesa de la casa Tusquets protagoniza (n) Habíamos ganado la guerra, memoria de mujer mejor, porque hay mujeres y mujeres mejores, y luego los hombres, todos hidras, tan malos, con sus ganas de jodernos la vida; esos, luego.

La mujer mejor, por genes, por oportunidades, porque sí (porque habíamos ganado la puta guerra), crece con balcones al final de todas sus carreras, y crece con criadas al final de todas sus caídas, que no se dan nunca por el balcón porque para eso están las criadas, para tapar la muerte de los niños bien, las niñas bien, el bien total de la burguesía.

En este blog le tenemos tanto cariño a la Esther que no nos vamos a ensañar. Si no... ¡anda que no la poníamos fina! ¡Así cualquiera! Entre un hombre pobre y una mujer rica no sepo yo si no habrá más cacho de injusticia que entre una y uno, así en general. Entre el dinero y la pobreza no sé si queda ridícula esa lucha por la igualdad. No sé si queda, incluso, sospechosa.

20 años de vida, la Esther, en Habíamos ganado la guerra. Que eran ricos, ellos, y que los ricos también lloran, sobre todo en el cine, que hay películas muy preciosas y no todo va a ser cántico general. Okis, tú.

Salto, flash forward, palante amigo: Confesiones de una editora poco mentirosa ataca cuarenta años. Si los 20 de Habíamos... son años de vida, modedad adocenada, los 40 de Confesiones son años de labor: numem de Lumen.

Se lee fácil, se saborea, se entiende, se anotan nombres y novelas; se asiste, se interpreta, se entiende el urdimiento de la Gran Fábrica de Literatura BCN (Lumen, Anagrama, Tusquets -Barral troncal, con Seix y, luego, barca propia, muerte y mito, don Carlos-); y se posa, sí, no, qué le vamos a hacer, se posa en el cuerpo, con esta lectura, un ligero, pequeño, seminal (peligroso) y certero (lo diré) asco.

El asco hacia el triunfador. Hay en estas confesiones un explosivo entusiasmo por haber llegado, en comandita, a comandar la cosa; hay, por estas páginas, demasiadas botellas vacías y días inolvidables; hay, en fin, enormes márgenes en blanco.

Todo es Barcelona. Un día se cayó un silla en Barcelona: ¡que lo sepa toda España! ¡Que lo sepa la Historia! Se cayó una silla, y casi me pilla el pie. Sabedlo.

Leo las Confesiones y me da todo mucha pena. Cuando sea mayor no tendré criados.

Tendré escritores.

Mis respetos.

Niñas, bien.

jueves 16 de julio de 2009

El autor de este blog se ha suicidado

Temporalmente.

martes 14 de julio de 2009

Una memoria y Navegación a la vista, de Gore Vidal

Palimpsesto. Una memoria (absurdamente traducida al español como Una memoria; ya Palaniuk (sé que no se escribe así) nos regaló en su día Diario. Una novela, por lo que, por favor, todos esos poetas al tresbolillo que abundancian tanto firmen pero ya un poemario titulado Un poemario, que triunfa fijo, y dan esplendor, nos) qué coño decía: el caso es que Una memoria es el primer libro de eso mismo, memorias, de Gore Vidal, un maricón activo activista de todas las causas que molan y vividor de todas las vidas que merecen molar. Un tipo genial.

Vidal, otra cosa no, pero es un tipo genial. En Una memoria da cuenta de su ingenio, prosa salaz, sádica, salutérrima: todo es velocidad y tocino del bueno: víscera íntima, quién follaba con quién y demás exigencias del que recuerda. Así en resumen os cuento yo la vida que nos cuenta Gore Vidal: Pues es un chico bien, paidofílico de dar por el culo, nunca de recibir (lo dice él: nunca), que practicó la política, con los demócratas, fue amigo de Kennedys y Newmans, de Tenesse Williams y los Roosevelt, que escribió para la TV y el cine, Ben Hur, Visita a un pequeño planeta, The best man, que con su primera novela, escrita a los 22 años (¡joven jodida promesa!) se hizo millonario y famoso (La ciudad y el pilar de sal) y que odiaba a Capote porque sólo caben dos maricones en el altar de la literatura americana (norte) de la segunda mitad del siglo XX. Hay que joderse.

En Una memoria Vidal batalla contra su país, al que odia con afecto (Vallejo), y, formando parte nuclear de él, arremete contra un mecanismo autodenominado democrático que, en verdad, no es sino dictadura imperial empeorante. Una memoria acaba en los sesenta, justito antes de que le volaran la cabeza a John F.

Así que Navegación a la vista debía empezar por ahí: cómo vio Vidal, amigo de, la voladura de una cabeza y el culo de Jackie deslizándose como una zorra de anuncio descapotable atrás. No lo cuenta.

Navegación a la vista, absurdo, otra vez, título para Point to point navegation (quiere decirse que se navega, por la memoria, sin mapa, al buen tuntún, incluso "a vistazos"; Navegación a la vista, en castellano, suena a: huy, pronto hay que navegar; o, nos espera una travesía, cosa que para nada quiere decir Vidal en su título original; hubiera sido más acertado: Navengando a tientas, por ejemplo; pero vale).

El caso es que Vidal chochea de lo lindo en Navegación a la vista, pues lejos de continuar la deriva (ver DRAE) de su primera memoria (ver Matute) hace una especie de memoria dentro de la memoria, de metamemoria o, sí, palimpsesto, dado que vuelve a los tiempos que ya contó, cuenta las mismas putas cosas (¿no hay correctores, amigos, editores, algo ahí?) y hurta, creo que intencionadamente, un relato pormenorizado del asesinato del presidente de su país. Extraño.

Sigue encendido, el viejo maricón, en esta segunda remembranza. Es interesante siempre, listísimo, lectivo y cínico. Lo adoramos. Su vida es un ajuar hecho de famosos y genios, un sinvivir de vida buena, una cachimba de néctar y poder. Mola.

Y vive, Gore, Vidal, vital, el cabrón; vive en Italia en una mansión portentosa, con mar de fondo y muertos de interior, y uno se pregunta, piensa, si no será el vivir más largo una ventaja de la verdad, una verdad de la ventaja, porque este libro, escrito al compás de la muerte ("Hoy murió Saul Bellow...", por ejemplo; y entonces se recuerda a Saul Bellow), nos dice también que la verdad, la versión que puede quedar, depende y mucho de que el que la diga siga vivo y los otros no, y de que esos otros no den a su vez una versión, por lo que para hacer memoria primero hay que hacer tiempo, esperar la muerte ajena, y luego inventarse la vida de los muertos, juzgarlos sin piedad y, casi, definirlos para la historia.

La memoria no es un género literario, sino una génesis.

domingo 12 de julio de 2009

Edición 2.0, de Joaquín Rodríguez

La mierda es gratis. Hay espacios enormes donde se acumula por toneladas. Puedes ir y coger un poco cada día; o mucho. Toda la que quieras. Mierda nunca nos ha faltado, sólo ha faltado que nos gustara.

La comida no es gratis. Si vas por la calle pidiendo vasos de leche a lo mejor tardas un poco en conseguir uno. Y a lo mejor es leche caducada, leche sucia, leche con miguitas. Leche no dan así porque sí. Ni pan tampoco. Si vas al estercolero, enorme, inmenso, encontrarás muchas cosas. Leche no. Pan: lo siento, pero no. Sólo mierda.

Comer en El Bulli tampoco es gratis. De hecho, es muy caro. Seguirá siéndolo. Por mucho que te empeñes, por mucho que tu estómago se empeñe, no podrás ir a El Bulli y comer gratis. Si lo haces, tendrás problemas y no habrá nadie que te dé la razón. Comer gratis en El Bulli: ¿de qué coño vas, chaval?

Así las cosas, sólo te queda esperar tu momento. Ese momento se llama caos. Si vives en Los Ángeles, y acontece un terremoto, quizá puedas, durante un par de días, pillar todo lo que haya en el supermercado. La policía está confusa, muchos niños se han caído de la bici y hay mujeres colgando de los balcones. Aprovecha. Coge todo lo que quieras. Se llama pillaje pero, por una vez, nadie te dirá nada. Volverás a casa con el carrito (robado) lleno de comida (robada) y lo aparcarás en el salón de tu casa. Luego te desplomarás en el sofá, mirarás la montaña móvil de alimentos y dirás: hostia, cómo mola: todo gratis.

A lo mejor te gusta tanto que juntas a un par de amigos y fundáis la Asociación de Alimentos Gratis: Free Food. Free Food, sí: es un nombre muy chulo. Seguramente cuatro o cinco amigos más se unirán a Free Food. Seguramente, algún periódico enrollado sacará un par de columnas. Escritores (enrollados), pintores (enrollados) y cantantes (enrollados) os apoyarán. Los carniceros, pescaderos y lecheros se pondrán de muy mala hostia, pero, mira, que se jodan. Free Food, tío, la comida debería ser gratis.

La comida debería ser gratis: ¿quién puede resistirse a esa frase? Comida-gratis. Joder, es tan obvio que no necesita defensa. Todos tenemos que comer, por qué cojones vamos a pagar para comer; por que cojones hay gente (los negritos, tronco) que no pueden comer. No tiene sentido, cómo no lo habíamos visto antes: Free Food.

Al final lo conseguiréis. Todo aquel que no se dedique a fabricar alimentos estará de vuestra parte. Robar al prójimo es legal si estamos todos de acuerdo. Yo estoy de acuerdo, qué coño: leche, pan, mejillones y paté gratis. Póngame cuarto y mitad de eso de ahí también, no sé cómo se llama. Caviar, como sea. Es comida; es gratis.

Sin embargo, joder, poco a poco el panadero se hará escritor, el lechero se hará cantante y el patatero, no sé, se dedicará a chupar pollas. Algo para ganarse la vida. Se lo advertisteis, pero no os hicieron caso: oye, tío (dijisteis), cómo vas a cobrar por los tomates que plantas, ¡es comida!, ¡es vida!, no puedes ponerle un precio. Free Food. Ni caso. Lo dejan. Así que los tomates serán cada vez peores, y el caviar desaparecerá; y la leche, bueno, la podréis obtener con vuestras propias manos (¿tú?, ¿tú?, ¿quién dedicará unas horas al día a ordeñar a las vacas?, ¿sabes?, no era tan fácil, ¿eh?). Bueno, pues leche no habrá.

Ni pan. ¿Tú sabes hacer pan? ¿Vas a dedicar dos/tres horas al día a hacer pan gratis? Mmm, me parece que no. Tú no mueves un puto dedo sin que te paguen. Pues nada, ni pan ni leche. Ni tomates. Ni mejillones, lo siento. No habrá nada de comer. Parece que nos hemos metido en un buen puto lío de cojones, sí.

Bueno, ahí está la mierda. Al final puede que nos guste.

Hay mucha y siempre fue gratis.


Perdición 2.0

miércoles 8 de julio de 2009

El mapa del tiempo, de Félix J. Palma; El viajero del siglo, de Andrés Neuman

De: Juan Malherido
Para: Nuria la becaria

asunto: te cogimos por tus tetas

Estimada Nuria. Te cogimos por tus tetas. Aún así, háceme este postito sobre Neuman y J. Palma siguiendo las siguientes líneas de trabajo:

1. Del cuento a la novela. (Usa el documento A).
2. El best seller adjetival. (Usa el documento B).
3. El gilipollas de Borges. (Usa el documento C).

Muchas gracias (sobre todo por esos escotes).

Juan M.

LA BECARIA NURIA POSTEA PARA USTEDES MIENTRAS JUAN MALHERIDO SE HACE GUÍA NOCTURNO DE CRISTIANO RONALDO

Hola, amigos. Soy Nuria, la becaria. ¡Tengo un marrón que se me pocha el coño! Dos novelones de este porte, así de grandes, como pollas de negro Jackson, pues así son. Sí. Y tengo instrucciones y tres documentos dentro de tres sobres. Un trabajo duro, y por 300 euros al mes, ¿es eso justo, cojones? Aquí de esclava de estos hijos de puta forrados... ay, si yo les contara... Estoy harta de empresarios y secretas, como dice la canción de no sé qué grupo gilipollas catalán. Menos mal, eso he de reconocerlo, que mi jefe no es progre: si hay algo que me jode es un progre que gana 10.000 euros al mes y da lecciones sociales. ¡Anda y dame por el culo, que por lo menos me gusta!

Juan (telepático): Tú eres un zorrón...

A mucha honra. Venga, el curro.

Yo de la lite no sé mucho, esa es la verdad. Pero entre que leía estos dos TOCHOS inmensos y, por qué no, inconmensurables, desmesurados y (¡hay más palabras en el diccionario de ideas comunes, amigos!) desmedidos (así cualquiera escribe bien) he pensao yo pa mí misma: vaya, sí que avanza la literatura española contemporánea: ¡dos novelas decimonónicas!

Yo digo decimonónica cuando quiero decir: 600 páginas. Otros dicen postmoderna cuando quieren decir: 140 páginas. ¿No?

Pues la decimononía aquí es clara, porque además de lo más están las novelas ambientadas en el siglo XIX, siglo que al parecer no se podía narrar en un rato, de tantos tipos de quinqué que había. Neuman por ejemplo los tiene que nombrar todos. Entra el prota en una casa y, dale, te nombra las alfombras, los cuadros, las puntillas, los azulejos, las molduras, el mármol, los aldabones, los zócalos, las cómodas, los secreteres, las alforjas, los cartílagos todos de la realidad tangible, jolines. Según me ha dejado anotado en una página de El viajero del siglo mi boss, la de Neuman es una "novela nominal" de "abundancia sustantiva" para columbrar un texto "mineral" donde "no hay tantas ideas como paredes". Pues bueno.

Yo la he leído y va de: un señor, el viajero, llega a una ciudad, alemana, y, aunque está de paso, pasa que se hace amigo de un organillero y, también, de un potentado, cuya hija... ¿se la folla?, ¡cómo no se la va a follar!, ¿no ves que está novela tiene un premio?, se la folla, claro, y entonces le da como pereza abandonar la cityburgo, que ya sabe una que a los hombres lo que les para los pies no es un piso con piscina, sino la piscina de mi cuerpo y olé.

Juan (telepático): Eso ha quedado muy sutil.
nuria: Gracias.

El caso, sigo con las notas de mi boss, la novela está escrita con "excelencia": supongo que eso quiere decir que no pasa nada muchas veces, sólo pasan palabras, qué coñazo. Por ejemplo "el reloj salpicaba la hora sobre la plaza" o (referido a las estrellas) "soplido de sal": ¡esto a mi jefe se la pone dura! Es un mariconzón, que lo sé yo...

Sin embargo (anotaciones en rojo) la novela tiene un tono "juvenil", como de "parque de atracciones para adultos" donde "no hay conflicto" ni "maldad", ¡como en los teletubies! Dice: "A partir de la página 76 de una novela, el estilo deja de convencer y empieza a sernos convecino, como una mujer muy guapa que al final no es guapa ni nada, es algo a pesar de guapa: inteligente, idiota, aburrida..."

Yo creo que a mi boss la novela de Neuman le hubiera gustado que le encantara, pero que no le ha visto entrañas. Anota: "Echo de menos obviedades".

¿Echo de menos obviedades? ¿Quién le entiende a este tipo?

El caso es que la novela de Neuman es muy entretenida (háganme caso a mí, que tengo el BUP), y además follan, que para eso le han dado un premio.

Yo, de ser jefa literaria, no premiaba una sola novela en la que no follaran. ¡Ni por estas!

El caso es que luego va la otra, que como también es muy gorda y también es premiada y también mete tiempo y movimiento en el título, se me ha confundido un poco, y hasta creo que he leído las dos a la vez mezclando las tramas y las linotipias. Viajero, mapa, tiempo, siglo: ¿se habrán puesto de acuerdo para escribir la misma novela o qué?

Félix J. Palma nos cuenta una de viajes en el tiempo. ¿No se lo ocurrió otra cosa? Pues no, no se lo ocurrió otra cosa. Sinopsis: pues va un tipo y ve un cuadro en la casa de su rico padre y dice, guau, me la follaba, a la del cuadro, pero como está pintada y las pinturas, es sabido, no lubrican, pues tiene que buscarse a la modelo. Pregunta y, hostia, la modelo es una puta, una puta, encima, de lo peorcito, vamos, como la madre de la hermana de Katia. Entonces el tipo hace de tripas polla y se va para el arrabal a liarse con la puta, y se lía. Y se lía. Y cuando está por enamorarse Jack El Destripador (tal cual) se la carga en pedacitos muy pequeños, pero reconocibles; entonces va el prota y dice, me mato, oh, y entonces va un su amigo y dice, no te mates, que tengo una máquina del tiempo (tal cual) y nos vamos patrás en el tiempo (tal cual) y la salvamos a la puta de las manos de Jack El Destripador en Pedacitos Pequeños. Y hasta ahí puedo leer.

A mí esta novela también me entretenió. Mi boss: "inverosímil", "manido", "poco original". Y, sobre todo (y en esto le doy toda la puta razon), "irrita incluso llegados a este punto que siga siendo un topos literario infranqueable el hecho de que un personaje -femenino- disfrute de una belleza privilegiada y eso facilite ya el amor, cuando todos sabemos que el amor está hecho de conversación y sexo, y que una persona "guapa" no equivale a una persona con la que tenga uno nada que hablar ni con la que tenga uno nada que follar."

Y anota en grande: "ASÍ NO VAMOS A REVOLUCIONAR LA LITERATURA, ME PARECE A MÍ."

Hostiales, se me ha olvidado abrir los "documentos". Pero mi jefe me excusará, coño, que he escrito un post de mil metros de largura. Voy a abrir el de Borges, que la palabra gilipollas me provoca simpatía.

DOCUMENTO C. BORGES ES GILIPOLLAS.

Nuria, amor, háce notar en tu post sobre Neuman y J. Palma el dato, fidedigno, de que Jorge Luis Borges se preciaba de no haber leído más que un cuento (Casa tomada) de su contemporáneo Julio Cortázar, prueba inequívoca de su mezquindad lectora, su cobardía como escritor y su casi delictiva ausencia de curiosidad. Háce notar ese dato, y que quien quiera entender que entienda.

Yo te entiendo, guapo.


No confundir.

lunes 6 de julio de 2009

Escupiré sobre vuestra tumba, de Boris Vian

Sigo perezoso y cedo este post a la becaria. Finalmente contratamos una becaria porque alguien tiene que chupar las pollas en la oficina. (Y no voy a ser siempre yo.)

LA BECARIA DE LECTOR MALHERIDO NOS EXPLICA LA NOVELA ESCUPIRÉ SOBRE VUESTRA TUMBA (QUE HA CONSEGUIDO LEERSE ENTERA ELLA SOLA, PRUEBA PALPABILÍSIMA DE LA INTELIGENCIA PROVERBIAL DE LAS MUJERES CONTEMPORÁNEAS)

la becaria: Hola, me llamo Nuria, soy la becaria de Lector Malherido Inc. Es mi primer día de trabajo así que no seáis malos y me digáis que soy tonta. Yo ya sé que soy tonta. Nací mujer, como Rosa Montero, y no puedo ser más que tonta o columnista de El País, y una columna mía en El País no habéis visto, ¿a que no? Vamos con el libro.

El libro se titula Escupiré sobre vuestra tumba y es de Boris Vian. Boris Vian era muy guay, y francés, y tocaba jazz y dice la solapa del libro que se murió viendo la adaptación de precisamente esta novela ("de precisamente esta novela", se nota que leo a Álvaro Pombo, ¿a que sí?). Sí, amigos, adaptan su novela, va a ver la adaptación, ¡y se muere! ¿No es mítico de cagarse?, con perdón. Es muy mítico. Lo que no dicen es que Vian se murió porque se puso hasta el culo de drogas muy malas, de alcohol, y de sí mismo, que era un veneno permanentemente pernicioso (Pombo).

El caso es que la novela es muy machota. Un tipo, que es negro por dentro y blanco por fuera, justito al revés que Barack Obama, y justito a la visconversa de Michael Jackson, que era negro entremedias, un tipo, decía yo, ¿a que sí?, quiere vengar la muerte de su hermano, el negrito, en el coñito de unas chicas blancas. Así que se las va follando alegremente, con perdón del "alegremente", que nos está leyendo Rosa Montero y un tipo no folla alegremente sino "opresivamente", durante toda la novela, y les come el coño, con perdón de "comer", verbo claramente machista si se aplica al coño, y les mete la polla en la boca, con perdón de... de "mete", conjugación verbal machista donde las haya, y se corre en sus (me estoy poniendo cachonda como una perra; es lo que lo de becaria es así: te dicen becaria y te sientes Scarlett Johanson por lo mínimo)... No sé dónde era que iba.

¡A follar! Ay, estoy sola en la oficina, sin jefe con polla, que me encanta tener jefes porque si fueran jefas no les podría chupar esas grandes prologaciones de su inteligencia que son las pollas... Ay, las pollas.

A mí el libro me ha gustado, pero a lo mejor me ha gustado porque, mira, a veces una quiere un hombre, ¿a que sí?, un puto hombre, uno que llega y dice, te voy a follar, zorrita, ¿a que sí?, y eso es lo que quiere una a veces, la verdad.

Y eso escasea hoy en día. Vienen y dicen, ummm, ¿tomamos un café?, ¿vemos una de Jaime Rosales?, ¿comentamos juntos las columnas de Javimari? ¡Maricón! ¡Méteme la polla en la boca antes de que me haga bollera!

Ya casi no hay hombres, joderse. Yo soy becaria, y lo único que quiero en Lector Malherido Inc. es que me follen como a una perra.

No poco quiero.

Ernest Hemingway escribió Fiesta con +-27 años; Enrique Jardiel Poncela escribió Amor se escribe sin hache con +-27 años; Boris Vian escribió Escupiré sobre vuestra tumba con +-27 años. ¡Ya no se cumplen 27 años como se cumplían antes!

Encuesta Anagrama vs Tusquets

sábado 4 de julio de 2009

Fiesta, de Ernest Hemingway

Cedo la palabra al becario, que no tengo ganas.

HABLA EL BECARIO DE LECTOR MALHERIDO (EN ESTE BLOG NO SE ADMITEN BECARIAS, NO HACEN MÁS QUE DEJAR CAER EL BIC DEBAJO DE TU MESA)

El becario: Hola a todos, soy el becario de Lector Malherido. Estoy muy contento de poder trabajar en este importantísimo blog de la escena blogger española, premiado numerosas veces y leído por los autores de más tronío del país.

Mi nombre no es importante. Me llamo Rubén pero mi nombre no es importante. Martiné es mi apellido. Pero mi apellido tampoco es importante. Lo importante es Fiesta, de Ernest Hemingway. Yo tengo una novela escrita (y quién no), pero la novela que tengo escrita no es importante. Fiesta fue la primera novela que escribió Hemingway. La mía no es tan buena. Ni tan importante. Fiesta no se llamaba Fiesta y sí se llamaba Fiesta. Vamos, no es que los traductores hayan traducido The sun also rises por Fiesta (eso sería ya mucho traicionar, jeje; ay, me sé la cita: Traduttore, traitore; qué listo soy, que me sé las citas, que se sabe todo el mundo, no son importantes; ni las citas, ni el mundo; mundial). Fiesta es como quería Ernest que se llamara su libro; luego se llamó The sun also rises; y luego España y otros países, ver la Wikipedia, titularon el libro como quería Hemingway primeramente que se titulara. Va de jóvenes, el libro. Mi novela también va. De algo. Pero no es importante. La de Hemingway sí.

Unos jóvenes están en París; beben, hacen el amor, beben otro poco, hacen el amor otro poco. Luego se van a pescar. A España. Luego se van a Pamplona a ver los toros de Pamplona (ahora mismo también están los toros en Pamplona, pero con Hemingway incluido en los toros de Pamplona). Hemingway vio los toros de Pamplona sin Hemingway, lo que no deja de ser una ventaja. Fue, vio los toros, los contó, y ahora ya están contados y nadie puede verlos como si no se los hubieran contado. Una pena.

Hemingway escribe sencillo, directo, narrando todo el tiempo. Pensar no era lo suyo, así que no piensa nada. Simplemente narra y hace hablar a sus personajes. Los diálogos están muy bien. Miren:

-¡Qué calor!
-En Madrid siempre hace mucho calor en verano.
-Y frío en invierno.
-Sí, en invierno hace mucho frío.

Muy magistral me parece esto. A Cormac McCarthy también le parece muy magistral. En el libro hay un chica, un personaje, Brett, bastante casquivana, ligera de cascos, promiscua, fresca y que se acuesta un poco con todos. Con el torero del final se acuesta al final. Los toreros les gustan mucho a las mujeres, y a mí también. Son todos de derechas y llevan las manos manchadas de sangre. Esa honestidad no la ven ustedes en Aznar, Bush o Silvio Berlusconi, ¿eh?

juan: Este momento progre no me ha gustado.
becario: Mis disculpas, jefe.

Y nada, Fiesta es una novela agradable, pequeña, inambiciosa, que gusta mucho porque todos hemos sido jóvenes, aunque no todos hemos sido Hemingway, ni siquiera Vila-Matas.

juan: Ese momento peloteo me ha gustado bastante.
becario: Gracias.

Todos fuimos jóvenes, vivimos en París y nos la pasamos bebiendo y haciendo el amor a Brett. Todos todos. ¡Todos! Juventud divino tesoro, que decía el cura al monaguillo mientras se ponía el trajecito de monaguillo, sí.

Ahora la juventud no va a los San Fermines, que es una ordinariez; ahora va la juventud a los festivales de música. No hay toros, pero hay Bretts. No hay toros, pero hay drogas. Luego los años pasan y alguien nos deja contada la juventud en una novela simple y sencilla. Yo también tengo una escrita, una novela, digo, pero no va de toros ni de jóvenes; ni de nada. No es importante.

Un saludo a todos.


Party.